jueves, 8 de septiembre de 2011
MCM Cafe
viernes, 2 de septiembre de 2011
La Finca de Susana
La Finca de Susana es uno de los restaurantes del grupo en que se encuentran “La Gloria de Montera” o el restaurante “Bazar” de Chueca. En todos ellos podemos encontrar varios rasgos comunes: decoración basada en madera lacada en blanco en los locales, materias primas simplemente correctas y precios baratos.
Este pasado martes, tras rendir visita al Happy Hour del TGI Fridays de Gran Vía (me tomé una de las mejores piñas coladas que he bebido nunca), mi acompañante y yo decidimos acercarnos a este sitio. No quiero “cucheretear” el post, así que iré directo al grano: mostrar las distintas viandas que pedimos.
Entrantes
De entrantes optamos por tres opciones: croquetas de huevo y queso holandés, patatas Fondar y Coca de Jamón Ibérico.
En cuanto a las croquetas, debo decir que me parecieron normales, aunque al menos su sabor era distinto a lo que estoy acostumbrado. Eso sí, la ración algo escasa: cuatro croquetas literalmente no me parecen ningún exceso, por mucho que el plato rondara los 4 euros.
Respecto a las patatas Fondar (no recuerdo el nombre exacto, creo que era así), eran unas patatas con pimiento rojo y queso cheddar fundido por encima. Se me hicieron excesivamente empalagosas, con tanto queso y tanta patata, para muy poco pimiento, así que no creo que me las volviera a pedir.
La Coca de Jamón Ibérico venía acompañada por un pequeño toque de pulpa de tomate natural, aunque creo que estaba rebajada con algún otro ingrediente porque tenía una acidez menor que la que aporta normalmente el tomate natural (y que yo personalmente detesto). Un plato correcto, como los anteriores, pero sin ser excesivamente destacado en ninguna de sus facetas.
En cuanto a los entrantes, mi acompañante se arrancó con las Costillas a la Receta de La Finca de Susana (de nuevo no recuerdo el nombre exacto, pero era algo aproximadamente) y yo preferí un clásico: entrecot a la pimienta.
Los Segundos
Las costillas, generosas pero insípidas. Soy un gran fan de las costillas, me gustan casi de cualquier modo (a la barbacoa, con ajo, etc) y estas me parecieron ramplonas, sin animarme a seguir comiéndolas una vez probadas. La salsa no estaba mal, pero no era suficiente para hacer del plato algo lo suficientemente suculento.
Y en cuanto a mi carne, correcta sin más, de nuevo. Una pieza con algunas partes de buena calidad y otras con demasiados “nervios”, que en general alcanzaba el aprobado.
No pedimos postre.
Conclusiones
En general, no puedo decir que saliera satisfecho del sitio. Había visitado con anterioridad La Gloria de Montera en 2 ocasiones y aunque no puedo decir que sea el mejor restaurante de Madrid, creo que la calidad de las materias primas y el resultado de los platos es superior. No tengo claro que vaya a repetir en esta Finca.
Eso sí, el precio fue muy competitivo: ambos cenamos por 38 euros. Siendo el centro de Madrid y vistos los precios de hoy en día (que una cena en el Vips te sale por ese precio), hay que reconocer que fue francamente barato.
martes, 12 de julio de 2011
El Olvido
A pesar de su nombre, este restaurante es fácil de recordar por muchos motivos: su buena gastronomía, sus fantásticos precios, su capacidad para aparecer en el boca a boca de los sitios recomendados entre amigos y conocidos, etc.
Tras una dura jornada laboral, los miembros de esta fábrica de sueños digitales que conforma el Departamento de Desarrollo de [CENSORED] nos dispusimos a disfrutar de una de esas actividades tan habituales entre nosotros. Sería como la tercera o cuarta vez que quedábamos para hacer algo en el último… lustro. ¡Casi nada!
Karting, unas cervezas y la cena se nos echaba encima. Los azares del destino terminaron con nuestros huesos en El Olvido, restaurante sito en la calle Juan Hurtado de Mendoza, próximo a ese templo de la grasa conocido como Alfredo’s Barbacue. La fortuna (desde mi punto de vista) hizo que no nos ofrecieran mesa hasta las 11 de la noche, por lo que preferimos desplazar nuestra hambre a este restaurante cercano.
El Olvido es un lugar curioso: tras una fachada de restaurante modernito madrileño, difícil de definir, no se encuentran los típicos sablazos con platos anchos, raciones estrechas y facturas voluminosas. En su lugar en El Olvido nos encontramos raciones más que correctas (en algunos casos generosas, como en sus ensaladas, tal como podemos ver en la siguiente imagen) y precios estrechos, de no más de 23 euros el menú.
La carta se estructura en tres tramos de precios: los entrantes se comparten entre todas las opciones, mientras que el precio final lo determina la elección del segundo dentro de uno de esos grupos. El postre va aparte, pero a un precio de tan sólo 2.70 euros cada uno, se convierte en imprescindible aun cuando ya te encuentras saciado.
En cuanto a nuestras elecciones, siendo 8 personas fueron de lo más variadas: ensaladas césar, croquetas, rollitos de primavera, etc. En lo personal puedo decir que las seis croquetas que me trajeron eran más que suficientes para una entrante y tenían un sabor muy agradable.
Con respecto a los segundos, la mayoría optaron por la hamburguesa. En un primer momento causó cierto revuelo el que el plato se presentara con todos sus elementos menos el más importante: la carne. Tampoco ayudaba comprobar el pequeño tamaño del pan, lo que hacía presagiar una carne de similar diámetro que dejara con hambre a quienes se la pidieron. Sin embargo, fue una falsa alarma: aunque no se podía comparar con una hamburguesa de plato entero como las que ponen en algunos sitios, sí tenía una cantidad más que suficiente como para saciar el apetito de la mayoría.
En mi caso opté por el churrasco argentino de muy buen sabor, mientras que en la foto que acompaña podemos ver el pescado que eligió nuestro yonki del gimnasio (en primer plano) y dicho churrasco al fondo.
Muchos no llegaron al postre, puesto que con el primero y segundo ya se colman las expectativas de la mayoría (especialmente si se trata de una cena, como en nuestro caso). Para los que aun tuvimos algo más de fuelle, pudimos optar por sólo 2.70 euros a una gran variedad de postres, como tarta de queso (mi elección), brownie de chocolate (costaba 5 euros pero podía salir gratis si tenías suerte con el dado, en el típico juego de todo o nada), etc. Mención aparte merecen los mojitos a 2.50 euros y el servir agua de Madrid en lugar de embotellada, a coste cero.
En definitiva, El Olvido es un lugar con una excelente relación calidad/precio, un sitio al que puedes llevar a prácticamente cualquiera, ya sean novias, amigos o familiares, y volver con la sensación de haber comido bien sin haber sido atracado en el intento.
Como dirían los pijos, un MUST.