viernes, 30 de septiembre de 2011
Zen Asia Restaurante - La contracrónica
Siguiendo una entrada en blog, hace un par de semanas me acerqué a este restaurante a comer. Días antes intenté buscar información del restaurante y me resultó difícil encontrarla ya que antes se llama Bamboo y toda crítica por ahí está con ese nombre.
El restaurante es básicamente un buffet pero en vez de levantarte, simplemente pides y te van trayendo la comida. La elección de la comida fue sencilla, todos los tipos de makis y nigiris a excepción del de anguila. Nos trajeron un plato impresionante que no pudimos terminar. La calidad del sushi era bastante superior a la de los habituales buffets rollo Wok aunque tampoco era el mejor sushi de Madrid. Por ejemplo, a mi me gustan más las piezas de sushi pequeñitas porque así hay más chicha que arroz, y en este sitio eran bastante grandes. Pero bueno, el sushi pasaba el corte holgadamente.
Tras no poder con el plato de sushi pedimos arroz con gambas, tofu y pollo con verduras, vamos típicos platos de restaurante asiático, sin pena ni gloria.
Por último, el postre fue un helado de chocolate con nueces caramelizadas, quizás junto a los nigiris de salmón fue lo que más me gustó de la comida.
En definitiva, restaurante asiático para ponerte gocho, con un servicio más que correcto, calidad superior a los típicos buffet y precio bastante bueno, fueron 40 pavo para dos personas (14 x 2 del buffet + bebida+ postre)
lunes, 26 de septiembre de 2011
L’Art Creperie
Voy a hacer la entrada anti-cucharete: más breve imposible.
Martín de los Heros, 6. Una crepería con crepes de entre 6 y 8.50 euros. Si no tienes excesiva hambre, cenas con uno. También los hay dulces así como acompañantes (ensaladas, patés, etc).
Opté por un crepe de pollo, queso emmental y champiñones. De queso poco, de lo demás sobrado. La masa no se prepara en el momento (tardaron demasiado poco en tenerlo). Salimos a 8 euros cada uno (mi acompañante se pidió otro y una bebida). Podéis ver en la foto el tamaño del crepe (generoso).
No volveré.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Bambadoo
jueves, 22 de septiembre de 2011
The knife - La contracrónica
viernes, 2 de septiembre de 2011
La Finca de Susana
La Finca de Susana es uno de los restaurantes del grupo en que se encuentran “La Gloria de Montera” o el restaurante “Bazar” de Chueca. En todos ellos podemos encontrar varios rasgos comunes: decoración basada en madera lacada en blanco en los locales, materias primas simplemente correctas y precios baratos.
Este pasado martes, tras rendir visita al Happy Hour del TGI Fridays de Gran Vía (me tomé una de las mejores piñas coladas que he bebido nunca), mi acompañante y yo decidimos acercarnos a este sitio. No quiero “cucheretear” el post, así que iré directo al grano: mostrar las distintas viandas que pedimos.
Entrantes
De entrantes optamos por tres opciones: croquetas de huevo y queso holandés, patatas Fondar y Coca de Jamón Ibérico.
En cuanto a las croquetas, debo decir que me parecieron normales, aunque al menos su sabor era distinto a lo que estoy acostumbrado. Eso sí, la ración algo escasa: cuatro croquetas literalmente no me parecen ningún exceso, por mucho que el plato rondara los 4 euros.
Respecto a las patatas Fondar (no recuerdo el nombre exacto, creo que era así), eran unas patatas con pimiento rojo y queso cheddar fundido por encima. Se me hicieron excesivamente empalagosas, con tanto queso y tanta patata, para muy poco pimiento, así que no creo que me las volviera a pedir.
La Coca de Jamón Ibérico venía acompañada por un pequeño toque de pulpa de tomate natural, aunque creo que estaba rebajada con algún otro ingrediente porque tenía una acidez menor que la que aporta normalmente el tomate natural (y que yo personalmente detesto). Un plato correcto, como los anteriores, pero sin ser excesivamente destacado en ninguna de sus facetas.
En cuanto a los entrantes, mi acompañante se arrancó con las Costillas a la Receta de La Finca de Susana (de nuevo no recuerdo el nombre exacto, pero era algo aproximadamente) y yo preferí un clásico: entrecot a la pimienta.
Los Segundos
Las costillas, generosas pero insípidas. Soy un gran fan de las costillas, me gustan casi de cualquier modo (a la barbacoa, con ajo, etc) y estas me parecieron ramplonas, sin animarme a seguir comiéndolas una vez probadas. La salsa no estaba mal, pero no era suficiente para hacer del plato algo lo suficientemente suculento.
Y en cuanto a mi carne, correcta sin más, de nuevo. Una pieza con algunas partes de buena calidad y otras con demasiados “nervios”, que en general alcanzaba el aprobado.
No pedimos postre.
Conclusiones
En general, no puedo decir que saliera satisfecho del sitio. Había visitado con anterioridad La Gloria de Montera en 2 ocasiones y aunque no puedo decir que sea el mejor restaurante de Madrid, creo que la calidad de las materias primas y el resultado de los platos es superior. No tengo claro que vaya a repetir en esta Finca.
Eso sí, el precio fue muy competitivo: ambos cenamos por 38 euros. Siendo el centro de Madrid y vistos los precios de hoy en día (que una cena en el Vips te sale por ese precio), hay que reconocer que fue francamente barato.
jueves, 28 de julio de 2011
Mesón Fidel
¿Que se esconde detrás de este nombre tan español, tan castizo, tan costroso diría yo? Pues un mesón español de los de toda la vida, de croqueta y pincho de tortilla.
En mi reciente viaje a Cuenca terminé cenando el sábado por la noche en una zona con bastantes bares y mesones, de los clásicos con raciones y pinchos de cantidad generosa. De entre todos ellos me fijé que la terraza más abarrotada de gente era del Mesón Fidel, también muy recomendado a través de páginas web, redes sociales como Foursquare, etc.
Así que aposté mi dinero a Fidel, aunque su nombre evoque puros y discursos de 7 horas, y decidí apostarme en un barril, lo único que quedaba donde apoyarse, puesto que las mesas y las sillas eran territorio vedado.
Los que me conocen saben que no me gustan las aglomeraciones, así que decidí enviar a mi intrépida acompañante a realizar las labores de identificación y selección de productos, ordenado y posterior recogida. Puesto que no tenía apenas hambre puesto que a la hora de la comida había cometido ya unos cuantos excesos en el Telepizza, no fueron muchas las raciones que pedimos. Y, sin embargo, como podréis comprobar en las fotos, desfiló comida para más de dos personas sin siquiera darnos cuenta.
La primera ración fue de croquetas. En la imagen podéis verla cuando ya la habíamos empezado. En la práctica creo que fueron 13 o 14 croquetas las que nos sirvieron por, no estoy seguro, pero creo que en torno a 8 euros.
Las croquetas estaban cremosas y sabían a jamón, lo cual ya es un mérito en este mundo de croquetas insípidas e insustanciales en el que nos ha tocado vivir, cosas de la crisis supongo. Eso sí, ligeramente grasientas, nada que un poco de papel para escurrir el aceite sobrante no pudiera arreglar.
La siguiente ración fue de pincho de tortilla, para mi acompañante (sobradamente conocida es mi aversión a este clásico de la gastronomía española). Como veis, lo que ellos llaman pincho yo lo llamo “cena para dos”, prácticamente. No recuerdo el precio de dicho pincho, pero puesta la barrera de las croquetas en 8 euros, de ahí para abajo.
La tercera y última ración fue de costillas, una de las recomendaciones habituales. Costillas en adobo, de nuevo una generosa ración por un precio asequible (similar al de las croquetas). ¡Las costillas tenían carne! Algo que no debería sorprender, pero que por desgracia, al igual que el sabor a jamón en las croquetas, hoy en día sí merece ser destacado.
No pedimos más, de hecho nos sobró comida en el plato a ambos. No puedo daros el precio final, pero os aseguro que era más que competitivo para la cantidad de comida que nos sirvieron, amén de la diligencia con la que lo hicieron.
En definitiva, Mesón Fidel no es para seducir a una posible conquista, salvo que tu objetivo sea, por un precio razonable, llenarle hasta que reviente el estómago y no otras partes de su cuerpo.
jueves, 14 de julio de 2011
TGI Fridays
ya que de 5 a 8 tiene una happy hour en la que los cocktails están a mitad de precio, así que un día me decidí a ir al Fridays de Gran Via (casi pegado a Plaza de España). Cuando entré en el local pensaba que me encontraba en La Habana en vez de un restaurante con ambientación americana. El local estaba lleno de guiris tomando daikiris, chavalillos disfrutando de sus vacaciones de verano y camareros latinos agitando la cocktelera a ritmo de los 40 principales.
martes, 12 de julio de 2011
El Olvido
A pesar de su nombre, este restaurante es fácil de recordar por muchos motivos: su buena gastronomía, sus fantásticos precios, su capacidad para aparecer en el boca a boca de los sitios recomendados entre amigos y conocidos, etc.
Tras una dura jornada laboral, los miembros de esta fábrica de sueños digitales que conforma el Departamento de Desarrollo de [CENSORED] nos dispusimos a disfrutar de una de esas actividades tan habituales entre nosotros. Sería como la tercera o cuarta vez que quedábamos para hacer algo en el último… lustro. ¡Casi nada!
Karting, unas cervezas y la cena se nos echaba encima. Los azares del destino terminaron con nuestros huesos en El Olvido, restaurante sito en la calle Juan Hurtado de Mendoza, próximo a ese templo de la grasa conocido como Alfredo’s Barbacue. La fortuna (desde mi punto de vista) hizo que no nos ofrecieran mesa hasta las 11 de la noche, por lo que preferimos desplazar nuestra hambre a este restaurante cercano.
El Olvido es un lugar curioso: tras una fachada de restaurante modernito madrileño, difícil de definir, no se encuentran los típicos sablazos con platos anchos, raciones estrechas y facturas voluminosas. En su lugar en El Olvido nos encontramos raciones más que correctas (en algunos casos generosas, como en sus ensaladas, tal como podemos ver en la siguiente imagen) y precios estrechos, de no más de 23 euros el menú.
La carta se estructura en tres tramos de precios: los entrantes se comparten entre todas las opciones, mientras que el precio final lo determina la elección del segundo dentro de uno de esos grupos. El postre va aparte, pero a un precio de tan sólo 2.70 euros cada uno, se convierte en imprescindible aun cuando ya te encuentras saciado.
En cuanto a nuestras elecciones, siendo 8 personas fueron de lo más variadas: ensaladas césar, croquetas, rollitos de primavera, etc. En lo personal puedo decir que las seis croquetas que me trajeron eran más que suficientes para una entrante y tenían un sabor muy agradable.
Con respecto a los segundos, la mayoría optaron por la hamburguesa. En un primer momento causó cierto revuelo el que el plato se presentara con todos sus elementos menos el más importante: la carne. Tampoco ayudaba comprobar el pequeño tamaño del pan, lo que hacía presagiar una carne de similar diámetro que dejara con hambre a quienes se la pidieron. Sin embargo, fue una falsa alarma: aunque no se podía comparar con una hamburguesa de plato entero como las que ponen en algunos sitios, sí tenía una cantidad más que suficiente como para saciar el apetito de la mayoría.
En mi caso opté por el churrasco argentino de muy buen sabor, mientras que en la foto que acompaña podemos ver el pescado que eligió nuestro yonki del gimnasio (en primer plano) y dicho churrasco al fondo.
Muchos no llegaron al postre, puesto que con el primero y segundo ya se colman las expectativas de la mayoría (especialmente si se trata de una cena, como en nuestro caso). Para los que aun tuvimos algo más de fuelle, pudimos optar por sólo 2.70 euros a una gran variedad de postres, como tarta de queso (mi elección), brownie de chocolate (costaba 5 euros pero podía salir gratis si tenías suerte con el dado, en el típico juego de todo o nada), etc. Mención aparte merecen los mojitos a 2.50 euros y el servir agua de Madrid en lugar de embotellada, a coste cero.
En definitiva, El Olvido es un lugar con una excelente relación calidad/precio, un sitio al que puedes llevar a prácticamente cualquiera, ya sean novias, amigos o familiares, y volver con la sensación de haber comido bien sin haber sido atracado en el intento.
Como dirían los pijos, un MUST.
Sidra con sabor castizo

miércoles, 6 de julio de 2011
El ducado
lunes, 27 de junio de 2011
La fontana de oro
Esta entrada va para la Fontana de Oro, un irlandés como cualquier otro pero que por diferentes motivos le tengo cierto cariño.
Como he comentado, la Fontana de Oro es un irlandés como cualquier otro, no es un pub que se tenga nada en especial pero se encuentra en una localización envidiable, a tan solo 2 minutos de Sol (bajar la Carrera de San Jerónimo y la segunda calle a la derecha, justo donde está el museo del jamón). La decoración es una mezcla entre castizo e irlandés, supongo que el pasado sería un bar español y ha mantenido su esencia combinándolo con la madera y demás detalles de un bar español. Tiene un par de televisiones bastante grandes y suele estar abarrotado en los días de partido.
Una de las cosas que más me gusta es que es un local muy recomendable para tomar una caña ya que hasta las 10 de la noche están a un pavo (el resto de bebidas tampoco es caro, creo que una pinta de sidra/cerveza son como 3 euros que para un irlandés está muy bien) y puede estar tranquilo, sentado y sin oler a fritanga.
Pues nada, os recomiendo la Fontana de Oro para aquellos días que estás por el centro y quieres refrescarte con una cerveza y no quieres volver con un dolor de riñones a casa.
viernes, 24 de junio de 2011
Pink Sushi Man
En general, el sitio es un restaurante normalito, el camarero y comida es correcta per
