martes, 12 de julio de 2011

El Olvido

A pesar de su nombre, este restaurante es fácil de recordar por muchos motivos: su buena gastronomía, sus fantásticos precios, su capacidad para aparecer en el boca a boca de los sitios recomendados entre amigos y conocidos, etc.

Tras una dura jornada laboral, los miembros de esta fábrica de sueños digitales que conforma el Departamento de Desarrollo de [CENSORED] nos dispusimos a disfrutar de una de esas actividades tan habituales entre nosotros. Sería como la tercera o cuarta vez que quedábamos para hacer algo en el último… lustro. ¡Casi nada!

Karting, unas cervezas y la cena se nos echaba encima. Los azares del destino terminaron con nuestros huesos en El Olvido, restaurante sito en la calle Juan Hurtado de Mendoza, próximo a ese templo de la grasa conocido como Alfredo’s Barbacue. La fortuna (desde mi punto de vista) hizo que no nos ofrecieran mesa hasta las 11 de la noche, por lo que preferimos desplazar nuestra hambre a este restaurante cercano.

El Olvido es un lugar curioso: tras una fachada de restaurante modernito madrileño, difícil de definir, no se encuentran los típicos sablazos con platos anchos, raciones estrechas y facturas voluminosas. En su lugar en El Olvido nos encontramos raciones más que correctas (en algunos casos generosas, como en sus ensaladas, tal como podemos ver en la siguiente imagen) y precios estrechos, de no más de 23 euros el menú.

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La carta se estructura en tres tramos de precios: los entrantes se comparten entre todas las opciones, mientras que el precio final lo determina la elección del segundo dentro de uno de esos grupos. El postre va aparte, pero a un precio de tan sólo 2.70 euros cada uno, se convierte en imprescindible aun cuando ya te encuentras saciado.

En cuanto a nuestras elecciones, siendo 8 personas fueron de lo más variadas: ensaladas césar, croquetas, rollitos de primavera, etc. En lo personal puedo decir que las seis croquetas que me trajeron eran más que suficientes para una entrante y tenían un sabor muy agradable.

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Con respecto a los segundos, la mayoría optaron por la hamburguesa. En un primer momento causó cierto revuelo el que el plato se presentara con todos sus elementos menos el más importante: la carne. Tampoco ayudaba comprobar el pequeño tamaño del pan, lo que hacía presagiar una carne de similar diámetro que dejara con hambre a quienes se la pidieron. Sin embargo, fue una falsa alarma: aunque no se podía comparar con una hamburguesa de plato entero como las que ponen en algunos sitios, sí tenía una cantidad más que suficiente como para saciar el apetito de la mayoría.

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En mi caso opté por el churrasco argentino de muy buen sabor, mientras que en la foto que acompaña podemos ver el pescado que eligió nuestro yonki del gimnasio (en primer plano) y dicho churrasco al fondo.

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Muchos no llegaron al postre, puesto que con el primero y segundo ya se colman las expectativas de la mayoría (especialmente si se trata de una cena, como en nuestro caso). Para los que aun tuvimos algo más de fuelle, pudimos optar por sólo 2.70 euros a una gran variedad de postres, como tarta de queso (mi elección), brownie de chocolate (costaba 5 euros pero podía salir gratis  si tenías suerte con el dado, en el típico juego de todo o nada), etc. Mención aparte merecen los mojitos a 2.50 euros y el servir agua de Madrid en lugar de embotellada, a coste cero.

En definitiva, El Olvido es un lugar con una excelente relación calidad/precio, un sitio al que puedes llevar a prácticamente cualquiera, ya sean novias, amigos o familiares, y volver con la sensación de haber comido bien sin haber sido atracado en el intento.

Como dirían los pijos, un MUST.

El mercado de la Reina

Restaurante & Gin Tonic, así es como lo definen en su pagina web. Ubicado entre Gran Vía y la Calle de la Reina. Por la experiencia que nosotros vivimos, un buen restaurante aunque algo caro para mi gusto. Fuimos a celebrar una despedida de soltero y se nos permitió seleccionar entre 4 menús, todos ellos compuestos por unos entrantes para compartir y un segundo a elegir. La selección que nosotros hicimos constaba huevos rotos, un salmorejo, ensalada de tomate con ventresca y croquetas de jamón. Todos ellos fueron abundantes y bien presentados.


Pasamos a los segundos. Para los amantes del atún, nos pusieron un buen filete, bien presentado y con una buena guarnición. Para mi lo mejor de la cena, sin menos preciar los entrantes. A todo esto también tendrían que dar su opinión los que probaron la otra opción, Secreto Ibérico. De esta otra opción, lo mas que puedo decir es que tenia buena pinta, pero como se suele decir, “una imagen vale mas que mil palabras”





De los postres no tenemos fotografías, pero yo probé una crema de limón con fresas que dejo mas que satisfecho, tanto por el calidad como por la cantidad. Otros de los comensales también quedaron agradados con los helados.



Todo ello por unos 40€ el cubierto, un tanto caro a pesar de la calidad de sus platos. El único “pero” fue un mal detalle por parte de uno de los camareros, que el mismo plato lo sirvió como poco hecho e inmediatamente después se lo entrego al siguiente como “al punto”.

Sidra con sabor castizo

Como ya sabéis yo no soy un buen bebedor de cerveza española con lo que muchas veces trato de frecuentar lugares en los que puedo disfrutar de un buen vino blanco, de un buen cocktail o de una buena sidra. Para esta bebida va dedicado este post y es que voy a enumerar algunos restaurantes asturianos que se encuentran en el centro de nuestra querida capital. A algunos de estos sitios he ido bastantes veces pero algunos otros solo he estado de pasada tomando algo, aún así trataré de que la crónica sea lo más completa posible.
El primero de estos bares es el Ñeru (Bordadores 5) que se encuentra a escasos 5 minutos de Sol. Este bar destaca por las tapas que ponen, siempre hay tortilla, queso de cabrales o chorizo a la sidra. El precio de la caña es de 1.30 lo que lo hace ideal para empezar una noche de tapeo. Las tapas están realmente buenas pero tiene la pega de que son bastante caras.
El siguiente bar se trata de la Casa Parrondo (calle Trujillos 4) a escaso 200 metros del Ñeru. De este bar me encanta la sidra ya que por 6 euros tienes
una botella y además siempre te ponen una generosa tapa de paella, tortilla o lo que tengan ese día. Al igual que el Ñeru, creo que son buenos bares para beber pero en cuanto a la comida creo que están orientados al público extranjero que no le importa paga 10 euros por unas patatas al cabrales.
El siguiente es el Escarpín, justo al lado de la calle Arenal (Hileras 17). Para mi este es de los peores asturianos que comento en el post, la calidad de la comida no es nada del otro mundo y los precios un escándalo (botella de sidra 12 euros).
Mi siguiente entrada es para la Taberna Los Ángeles justo al lado de Opera (Calle de Costanilla de Los Ángeles 8). Llevaba mucho tiempo buscando un bar en Madrid que sirviesen sangría de sidra y al fin lo encontré. Su sabor a manzana, el toque de canela, para mi personalmente es un capricho para los sentidos. El precio, 10 euros, no es que sea barato pero teniendo en cuenta de dónde esta el bar y la calidad de la sangría, no me parece un precio demasiado inflado. Aunque discreta siempre te sirve una tapa y tienes cacahuetes para reventar.
El último será la famosa Burbuja que ríe. En este restaurante he cenado infinidad de veces, con amigos, compañeros de universidad, compañeros de trabajos, novias, celebrando cumpleaños y la verdad que cada vez que voy me llevo una sensación. Algunas veces bien, otras fatal, otras regular.... El bar es bastante bullicioso por lo que no es un sitio recomendable para un situación especial pero si para tomar algo con los amigotes. La botella de sidra ronda los 7-8 euros. En la carta puedes encontrar bastante revueltos, surtidos de embutidos y demás platos asturianos. Para mi la estrella de este sitio es el entrecot de buey ya que te sirven una bandeja con filetes y una piedra incandescente con la que tu mismo te haces tus filetes. Además tienen una serie de menús que por entre 20-30 euros puedes cenar teniendo barra libre de sidra y cerveza lo que puede ser interesante para una celebración de desparrame.
Ahi dejo una fotillo de esa rica sangría de sidra.



Mercado de San Antón

Los que os hayáis pasado por el mercado de San Miguel sabéis ya de qué va el rollo: mercado viejo se reforma y cambia charcuteros y fruteros de toda la vida por stands con nombre guay y precio acorde, con la excusa de que lo que allí se sirve son delicatesen y nouvelle cuisine de la buena, claro está, con raciones para bebés de un día, que no consiste la cosa en ponerse gocho, sino en disfrutar de los mejores sabores. Y a pesar de todo, tengo que decir que, para eso, probar cosas curiosas sin buscar el empacho, está muy bien, siempre y cuando uno asuma la tara de los precios hinchados. Uno se sienta en una barra compartida por los distintos locales del mercado y pica un poco de allí y de allá, confeccionándose su propio menú de tapeo. ¿Nuestra elección? Del stand de foie, salmorejo con un toque de foie, mini hamburguesa de pato y queso de cabra, foie fresco con compota de manzana y uvas, cucurucho de chocolate con mus de queso Philadelphia y foie y un más que suave vino blanco; del stand griego, bulgur, pimientos rojos rellenos de queso feta y humus con pan de pita; del stand de zumos naturales, uno de fresa, naranja, sandía y melón.

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Los precios están pensados para picar, tanto en sentido literal como figurado, ya que oscilaban del euro del salmorejo a los 3,5 del foie fresco, pasando por los  2,5 del zumo. Unos precios que no están mal, siempre que no se contrasten con las cantidades ingeridas. ¿Volvería? Sí, por aquello de los sabores, que es cierto que los hay, pero como advertía al comienzo, sabiendo que no te vas a hinchar y que ahí no se regala nada. Eso sí, llevaré a mis amigos guiris seguro. Creo que es un sitio para exhibir.

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jueves, 7 de julio de 2011

La Negra Tomasa

El otro día (un sábado) fuimos varios amigos a cenar via menú degustación al restaurante La Negra Tomasa sito en Calle Espoz y Mina #9 (al lado de Sol). Confieso que del grupo era el más escéptico debido a mis desafortunadas experiencias en otros restaurantes "cubanos" que hay por Madrid pero este restaurante cumplió ampliamente con mis expectativas.
Pedimos la mesa para cuatro el mismo sábado por el mediodía así que no hay que andar reservando con demasiada antelación y la oferta era la siguiente: menú degustación + barra libre de cerveza, refrescos, vino o agua (de 9pm a 11pm) + 1 mojito por 30€. Después de las 11pm ya tienes que pagar las cervezas o las copas pero si te pides una botella de vino a las 11 menos 10 (que entra dentro de la barra libre) con eso puedes ir tirando pasadas las 11pm porque no estas obligado a dejar la mesa. Sumando además que a partir de las 11pm tienes música cubana en directo pues la oferta es más que tentadora.
Entrando en detalles del menú puedo decir que me pareció auténtica comida cubana tanto por los platos que formaban parte del menú como por el modo en que estaban elaborados. Nunca saben 100% igual que en Cuba pero es de lo más auténtico que he encontrado de momento por Madrid. Además todos los que estábamos en la cena quedamos más que satisfechos al terminar. El punto flojo sin duda fueron los postres, no muy buenos y bastante pequeños.
El restaurante como tal tiene una ambientación muy normal y el servicio de los camareros es correcto, nada extraordinario, por lo que si solo te apetece probar una buena comida cubana, beber tranquilamente sin pensar en la cuenta (de 9 a 11pm eso sí) y luego hacer la sobremesa escuchando música cubana en directo pues este sitio es para ti.

miércoles, 6 de julio de 2011

El ducado

Tras mis recientes post en comida japonesa, sigo la estela de bares no muy cosmopolitas pero si agradables para tomar una cerveza o una copita. Mi post de hoy va dedicado a un bar llamado el Ducado (C/ Juan Duque, 10, 28005 Madrid). Este bar como cualquier bar de barrio, sin decoración moderna, sin una cocina creativa, es simplemente un bar. Su localización es bastante interesante porque está a medio camino de la calle mayor y casi al lado de la Riviera, por lo que lo convierte en una opción interesante si vas a esta sala a un concierto. Ahora os estaréis preguntando porque hablo de este sitio. La razón es simple pero es que resuelve un problema que sufro a menudo, quiero tomarme una cerveza sin que sea un maloliente y amargo zumo de cebada que sirven en los bares de españoles. Este es un bar español que tiene una amplia carta de cervezas alemanas, belga y resto de Europa y ya no tienes que acudir a un pub irlandés o cervecería alemana a que te saquen lo ojos. Hace tiempo que estuve por lo que recuerdo el precio de las cervezas pero me pareció justo, y además ponen un pequeño aperitivo para aquellos que gustan beber cerveza con algo que echarse a la boca.
En definitiva, si quieres tomarte una cerveza de calidad en un ambiente madrileño, El Ducado puede ser tu sitio.

Il Pizzaiolo

¿Qué puede haber mejor que una buena pizza a un precio razonable para matar el hambre un día, un día sin grandes pretensiones ni necesidad de impresionar a nadie más que a tu propio estómago? Pocas cosas seguramente.

El pasado Lunes por la noche era uno de esos días. La nevera vacía hasta más no poder (podría haber cenado los hielos de la cubitera, pero me habría quedado con hambre) y ningunas ganas de ir a hacer la comprar y cocinar. ¿Resultado? A cenar al Il Pizzaiolo. No era mi primera visita, por otra parte.

Este pequeño local sito en la Calle de Hortaleza, 84, nos ofrece auténticas pizzas sicilianas. El ambiente es ruidoso, como corresponde a algo que pretenda ser típicamente italiano, y el espacio entre mesas es reducido, todo lo contrario que las voces de los camareros, spaguetthis voceones aunque simpáticos.

Mi experiencia con la comida empieza y acaba con las pizzas, puesto que su tamaño es lo suficientemente generoso como para no necesitar más (si vas a cenar, quizás en la comida sea conveniente acompañarlas con un entrante o unos postres). En mi reciente visita mi acompañante y yo optamos por la Pizza Diabola (un clásico con pepperoni) y la Pizza Pizzaiolo (jamón y gorgonzola). Ambas muy agradables, de unos tamaños generosos y unos precios razonables (10 euros).

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Sin embargo, atención estómagos sensibles: lo que siguió a una agradable experiencia culinaria fue una noche de sudores y vueltas en la cama, a pesar de haber recurrido como medida preventiva a mi fiel aliado el Bicarbonato. Probablemente a la altura de estas líneas pensaréis: “eso te pasa a tí que eres una princesa, yo puedo comer piedras”. Tal vez, pero es mi deber advertiros ante la posibilidad.

En resumen, un sitio barato, simpático, con buenas pizzas y precios razonables, especialmente teniendo en cuenta que se sitúa en una de las zonas más de moda de Madrid.